Alcanzar la felicidad en el trabajo

Alcanzar la felicidad en el trabajo
Alcanzar la felicidad en el trabajo

Es posible alcanzar la felicidad en el trabajo y es que tener un trabajo ya es una razón para celebrar. Tener un trabajo de lo que te gusta, es un milagro. Que el salario emocional y el financiero sean equitativos, una pompa. Por tanto ¿Qué más necesitamos para ser felices en el trabajo?

Por lo general, otorgamos en los demás ese poder de nuestra felicidad, y es allí donde comienza el error. La felicidad en el trabajo depende de nuestro jefe, de nuestros compañeros e incluso a veces le dejamos nuestra felicidad a los clientes.

Diariamente doblamos nuestros esfuerzos por ser más eficaces, hacer más cosas cada día, por instruirse en tendencias novedosas en nuestro trabajo, nuevos idiomas, perfeccionar nuestra mentalidad y además nuestros cuerpos. Cuidar el trabajo, pero sin desatender a la familia o los amigos.

Pero hay que ser conscientes que todo junto jamás se consigue hacer bien; y esto no es algo desconocido.  Por tanto, es fundamental dejarle a cada uno asumir sus roles. Los jefes para dirigir, los compañeros a compartir y la familia a la familia.

En el trabajo en posible alcanzar la anhelada felicidad
En el trabajo en posible alcanzar la anhelada felicidad

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Es posible alcanzar la felicidad en el trabajo

Sin embargo, es importante tener presente que no existen malos ni buenos jefes. Simplemente existen personas que no saben regir un equipo de trabajo, la finalidad es producir más y mejor. Los buenos, serían los que o bien por el volumen de la empresa o bien por su personalidad, se proponen saber quiénes son sus trabajadores.

Son personas inteligentes, ya que saben que esa frase de: «Ya aparecerá otro en tu lugar» no será siempre la solución. Puesto que puede que el trabajador que ya poseen sea el apropiado, pero posiblemente pase por un mal momento personal.

Una plática consigue no solamente que un trabajador, trabajé más y mejor, sino que se sientan felices en sus puestos de trabajo. Los buenos jefes (no los jefes perfectos) ya que no existen, son los que oyen y dan una oportunidad.

«La comprensión mutua sería enormemente facilitada por el uso de una lengua universal»

Nikola Tesla