Enfermedades empresariales ¿Existen?

Las enfermedades empresariales existen
Las enfermedades empresariales existen

Las enfermedades empresariales existen. Así como las personas enferman, es natural que las empresas igualmente lo hagan. Puesto que cualquier organización de personas pasa por distintas etapas durante su ciclo de vida; y el paso del tiempo tiene consecuencias para todos. Lo que hoy estaba sano, mañana puede no estarlo. Y por lo general, la automedicación o el autodiagnóstico, no es la mejor solución.

Probablemente, no les prestemos mucha atención a las señales, pero al igual que pasa con las personas, las empresas presentan enfermedades que consiguen terminar con la vida del paciente. Si la empresa está enferma tendrá unos síntomas precisos.

El inconveniente es que cuando la empresa está enferma, pueden pasar años o meses sin proporcionar ningún síntoma, para posteriormente aparecer todos de golpe. Por eso es tan fundamental hacer un análisis periódico y así no llevarse sorpresas.

Las enfermedades empresariales se refieren tanto a los síntomas de la empresa
Las enfermedades empresariales se refieren tanto a los síntomas de la empresa

Enfermedades empresariales ¿Cuál es el símbolo del éxito?

TODO esto lo creamos a causa de crecimos en una sociedad desequilibrada; que valora nada más que unos conceptos generalizados: Las apariencias, las creencias, la sexualidad, la comida, el disfrute, la aceptación, el poder, y todo lo que permite alcanzarlo. Este «todo» tiene una asociación simbólica que nos sugestiona: el Dinero. Está visto como el símbolo del éxito, como capacidad de lograr obtener cualquiera de los conceptos de deseo mencionados.

Todo lo que no hemos registrado, conocido, transformado en uno mismo se va trasladando como una copia hacia nuestro ambiente. El primer ambiente que nos sigue en todos lados es nuestro cuerpo, luego nuestras relaciones humanas, y nuestro emprendimiento.

Las enfermedades empresariales se refieren tanto a los síntomas de la empresa, de su prosperidad financiera como humana. Como también a la vida y al cuerpo del empresario, que cuenta como cualquier otra persona con una expectativa de vida luego de los 80 años: ¿Será que finalmente uno pueda estar satisfecho de lo vivido, de lo dado como de lo recibido; y quizá también preparado con claridad para lo que sigue?

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