Huyendo del teletrabajo

Huyendo del teletrabajo
Huyendo del teletrabajo

Actualmente el tema del teletrabajo aparece meramente por un asunto de cifras y las empresas deberían ser las primeras interesadas en establecerlo o suministrar la opción a sus trabajadores. De este modo, no sería necesario tener unas oficinas tan grandes; habilitarían puestos de trabajo itinerantes. Sin embargo, el teletrabajo no es la elección dominante para muchas empresas.

Igualmente, los empleados ajustarían el horario al que consiguen entrar, no tener que verse amarrados a su mesa de trabajo, etc. No se trata de perder el contacto con los compañeros, sino más bien de ganar flexibilidad para trabajar un par de tardes a la semana desde casa; o una o dos mañanas, de forma que seguimos trabajando en la empresa, pero no de modo forzosa.

El trabajador piensa que si no está dentro de la empresa va a perder oportunidades de ascenso; ya que conciliar en muchos casos consigue tener un coste laboral. En ocasiones, existe cierta separación o se ve con recelo por parte de otros compañeros que se trabaje desde casa.

El teletrabajo no es la elección dominante para muchas empresas
El teletrabajo no es la elección dominante para muchas empresas

Empresas y empleados huyen del teletrabajo

También trabajar en casa no es nada fácil. Concentrarse al frente del portátil, en un lugar donde no tienes intimidad, el ambiente de trabajo que se respira en una oficina no es tan simple. Interrupciones, algunas provocadas por otros miembros de la familia, otros inconvenientes de concentración cuando no nos asignamos un horario.

La empresa requiere hacer un esfuerzo organizativo fuerte, para citar reuniones cuando está presente el grueso de la nómina; pero además para poder flexibilizar horarios, puestos de trabajo o optimizar sus herramientas y su control de dispositivos para trabajar a distancia.

Por un lado, pues vamos a trabajar desde cualquier lugar, pero manteniendo siempre la información controlada. Por otro, es más cómodo controlar la ejecución de las tareas con una buena herramienta de informes, más que esperar a que den las seis de la tarde para finiquitar la jornada.

Igualmente, esta cultura del presentismo involucra que no se recompensa a aquel que más horas pasa en la empresa, sino a los que son más eficientes. Generalmente, no todos están capacitados para este cambio. Aún prima mucho más tener un horario de atención al cliente extenso, que optimizar los tiempos de entrega de las tareas que al final es lo que busca este cliente.

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