
Si eres empresario, emprendedor o profesional con un ritmo de vida acelerado, es probable que la salud pase a un segundo plano mientras te enfocas en la gestión de tu trabajo. Sin embargo, condiciones como la estenosis carótida pueden representar un riesgo serio para tu bienestar y, en consecuencia, para tu productividad y la continuidad de tu empresa.
La estenosis carótida es una afección en la que las arterias carótidas, responsables de suministrar sangre al cerebro, se estrechan debido a la acumulación de placa. Esto no solo incrementa el riesgo de accidente cerebrovascular (ACV), sino que también puede afectar tu rendimiento cognitivo, concentración y capacidad de toma de decisiones, aspectos fundamentales en la gestión de un negocio.
La pregunta importante para cualquier empresario que prioriza su salud tanto como su empresa es: ¿Cuándo es necesaria la cirugía y qué opciones existen para prevenir complicaciones?
¿Qué es la estenosis carótida y por qué es peligrosa?
La estenosis carótida es un problema silencioso, pero con consecuencias potencialmente devastadoras. A menudo, no presenta síntomas hasta que el flujo sanguíneo al cerebro se reduce peligrosamente, lo que puede derivar en un ACV o un ataque isquémico transitorio (AIT).
Si eres un emprendedor que trabaja largas horas, gestiona múltiples proyectos y enfrenta altos niveles de estrés, los factores de riesgo cardiovascular pueden multiplicarse. El estrés crónico, la presión arterial alta y el sedentarismo, comunes en perfiles empresariales, pueden acelerar la acumulación de placa en las arterias.
Los síntomas de advertencia incluyen:
- Debilidad o entumecimiento en un lado del cuerpo.
- Dificultad para hablar o comprender el lenguaje.
- Pérdida temporal de la visión en un ojo.
- Mareos o falta de equilibrio repentina.
Ignorar estas señales puede afectar terriblemente tu salud, y evidentemente, la estabilidad de tu empresa. Un ACV inesperado puede obligarte a abandonar temporalmente o incluso de manera definitiva tu rol en el negocio, impactando directamente en su operatividad y crecimiento.
Diagnóstico temprano: una inversión clave para tu salud y negocio
Como todo buen empresario sabe, la prevención es siempre la mejor estrategia. Por ello, un chequeo médico preventivo puede salvar tu vida y garantizar tu continuidad profesional.
Las pruebas más recomendadas son:
- Ultrasonido Doppler para evaluar el flujo sanguíneo en las carótidas
- Angiografía por tomografía computarizada (TC) para detectar obstrucciones
- Resonancia magnética (RM) para visualizar con detalle la extensión del problema.
Es importante para cualquier persona, incluir chequeos cardiovasculares en tu planificación anual de salud. Cuidarte a ti mismo es también una inversión en la estabilidad de tu empresa.
Tratamientos no quirúrgicos: Cambios en el estilo de vida y medicamentos
Si la estenosis carótida se detecta en una etapa temprana, se pueden tomar medidas sin necesidad de cirugía. Para los emprendedores y empresarios con agendas apretadas, hacer cambios en el estilo de vida puede ser un desafío, pero es fundamental para evitar problemas mayores.
- Mejora tu alimentación: al igual que eliges los mejores insumos para tu negocio, selecciona alimentos bajos en grasas saturadas y ricos en omega-3. Un cuerpo bien nutrido es un cerebro más eficiente para la toma de decisiones.
- Haz ejercicio regularmente: no necesitas dedicar horas al gimnasio, pero 30 minutos de caminata al día pueden marcar la diferencia. Si viajas constantemente por negocios, opta por hoteles con gimnasio o camina en aeropuertos en lugar de esperar sentado.
- Deja de fumar: si el tabaquismo es parte de tu rutina empresarial en reuniones o eventos, busca alternativas saludables para reducir el estrés. Fumar acelera la aterosclerosis y aumenta el riesgo de ACV.
- Controla la presión arterial y el colesterol: consulta a un médico y sigue su asesoramiento para mantener estos factores bajo control con medicamentos si es necesario.
Los médicos también pueden recetar anticoagulantes o antiplaquetarios como la aspirina o el clopidogrel, que previenen la formación de coágulos y reducen el riesgo de complicaciones sin necesidad de cirugía.
¿Cuándo es necesaria la cirugía?
La cirugía se considera en casos de estenosis carótida significativa, generalmente cuando el estrechamiento supera el 70% o cuando el paciente ha experimentado síntomas como un AIT o un accidente cerebrovascular menor. La decisión de optar por un tratamiento quirúrgico depende de varios factores, incluidos el grado de estenosis, la presencia de síntomas, la edad y el estado general de salud del paciente.
Las principales opciones quirúrgicas son:
- Endarterectomía carotídea: es el procedimiento quirúrgico más común para tratar la estenosis carótida. Implica realizar una incisión en el cuello para acceder a la arteria afectada, eliminar la placa acumulada y restaurar el flujo sanguíneo adecuado. Según la Asociación Americana del Corazón (AHA), este procedimiento es altamente efectivo para reducir el riesgo de accidente cerebrovascular en pacientes con estenosis severa. Sin embargo, conlleva riesgos, como infección, daño a los nervios y complicaciones cardíacas, por lo que se recomienda principalmente en pacientes con buen estado de salud general.
- Angioplastia y colocación de stent carotídeo: es una alternativa menos invasiva a la endarterectomía. Se introduce un catéter a través de una arteria en la ingle hasta la arteria carótida afectada. Luego, se utiliza un balón para expandir la arteria y se coloca un stent (un tubo de malla metálica) para mantenerla abierta. Este procedimiento es ideal para pacientes que no son candidatos adecuados para la endarterectomía debido a su edad avanzada o condiciones médicas preexistentes. Sin embargo, existe un mayor riesgo de accidente cerebrovascular durante el procedimiento en comparación con la endarterectomía.
¿Cómo elegir el tratamiento adecuado?
La elección del tratamiento depende de múltiples factores, y es fundamental una evaluación individualizada por parte de un equipo médico especializado. Algunos aspectos a considerar incluyen:
- Grado de estenosis: en casos leves a moderados, generalmente se recomienda el manejo con cambios en el estilo de vida y medicamentos. La cirugía se reserva para estenosis severa o cuando hay síntomas.
- Estado de salud general: la endarterectomía carotídea es más efectiva en pacientes más jóvenes y saludables, mientras que la angioplastia con stent es preferible para aquellos con alto riesgo quirúrgico.
- Preferencias del paciente: es fundamental discutir con el médico los riesgos y beneficios de cada opción, así como las expectativas sobre el proceso de recuperación.
La importancia de la prevención y el diagnóstico temprano
La estenosis carótida es una condición seria, pero con un diagnóstico temprano y el tratamiento adecuado, se puede evitar un ACV y sus devastadoras consecuencias. Para los empresarios y emprendedores, cuidar su salud es tan importante como gestionar su negocio, ya que un problema de salud no planificado puede afectar la estabilidad de una empresa entera.
Si experimentas síntomas como debilidad en un lado del cuerpo, dificultad para hablar o pérdida temporal de visión, busca atención médica de inmediato. Consultar a un especialista permitirá determinar el grado de estenosis y elegir el tratamiento más adecuado para tu situación.
No pongas en riesgo tu futuro ni el de tu negocio. Prioriza tu bienestar y sigue liderando con éxito.








