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Deeplabs y su impacto en el ecosistema emprendedor científico

impacto en el ecosistema emprendedor científico
Deeplabs, donde ciencia, arquitectura innovadora y ecosistema emprendedor convergen para transformar la investigación en impacto real.

Si hay algo que mueve un país hacia adelante, son las innovaciones científicas. Pero ojo, no estoy hablando de experimentos en laboratorios escondidos en sótanos universitarios, sino de ciencia aplicada, de convertir conocimiento en progreso, en empleo, en economía real. Y eso es precisamente lo que está haciendo Deeplabs.

Desde que echó a andar en 2020, esta organización no ha parado de crecer, y no por casualidad. Ha sido a base de estrategia, inversión seria y una visión cristalina: convertir a España en un hub de innovación de primer nivel. Y sí, lo están logrando. Hoy, hablar de Deeplabs es hacer mención a uno de los hubs de innovación en España más potentes y estructurados que existen. No son un coworking bonito ni una oficina fashion, sino mucho más que eso.

No es una promesa vacía, sino es la real ejecución de una idea ambiciosa: construir espacios donde la ciencia, el negocio y la tecnología no solo convivan, sino que se potencien. Lo que vamos a analizar en este post es el modelo que está detrás del éxito de Deeplabs, su infraestructura, sus valores, su impacto territorial, y sobre todo, cómo ha logrado poner a España en el radar europeo de los distritos de ciencia e innovación.

Un modelo pionero: distritos de ciencia e innovación

Cuando hablamos de distritos de ciencia e innovación, no estamos hablando de un parque empresarial más con cuatro oficinas techies. Estamos hablando de un cambio estructural en cómo se concibe el progreso científico en el tejido económico español.

Deeplabs ha diseñado los primeros distritos de ciencia e innovación privados de España, y no lo ha hecho a medias. MASID (Madrid) y BASID (Barcelona) no son nombres bonitos; son complejos estratégicamente ubicados que albergan más de 140.000 m² de infraestructuras punteras, con un nivel de ocupación del 87 % y una comunidad de más de 8.500 profesionales en el corazón de la ciencia aplicada (Deeplabs, 2025).

Los distritos están diseñados para ser mucho más que inmuebles. Son zonas con identidad propia, donde la ciencia se convierte en valor económico, donde la investigación se traduce en producto, y donde startups, corporaciones, universidades y administración se sientan a la misma mesa.

Este modelo se apoya en tres pilares clave:

  • Infraestructura científica a medida: laboratorios de 50 a 2.000 m², salas blancas, auditorios, oficinas flexibles
  • Gestión integral de servicios científicos: no es alquiler, es acompañamiento técnico y logístico completo
  • Flexibilidad y escalabilidad: tanto si eres una startup como una multinacional, hay espacio para tu crecimiento.

Infraestructura a la altura de las grandes capitales científicas del mundo

Cuando se habla de competir con Cambridge u Oxford, muchos se ríen. Pero los que conocen Deeplabs, dejan de reírse. Aquí hay dinero invertido, y del serio. Más de 200 millones de euros en los dos primeros hubs, y otros 70 millones destinados a expansión de laboratorios para diciembre de 2024 (asebio.com, 2025).

Lo importante no es solo el dinero. Es en qué se ha invertido: en infraestructura funcional para ciencia de vanguardia. Y esto incluye:

  • Sistemas de climatización de grado farmacéutico
  • Acceso a tecnología de secuenciación y bioinformática
  • Espacios comunes que van desde guarderías hasta gimnasios y zonas de restauración
  • Auditorios y salas de formación equipadas.

Es decir, un espacio de coworking para ciencia que no se queda en el “cool factor”, sino que realmente funciona para el tipo de actividad que se realiza. Es ciencia industrial, ciencia con deadlines, ciencia con clientes.

Incubación y aceleración: donde las ideas científicas se convierten en empresas

Un centro de innovación no sirve de nada si no hay una cantera. Deeplabs lo entendió desde el minuto uno, y por eso lanzaron el MaSID Incubation Program, una auténtica incubadora de startups científicas.

Este programa no se limita a alquilar un laboratorio, sino que hay formación, asesoría legal, acceso a financiación, conexión con inversores y entrada directa al ecosistema empresarial y académico. Todo eso, sí, pero además con lo que de verdad importa: acceso a equipamiento de laboratorio listo para usar, desde el primer día.

Este tipo de programas son los que marcan la diferencia entre una idea brillante que muere en una servilleta y una empresa que factura millones. Aquí han nacido proyectos como Xoople, el mayor proyecto de observación de la Tierra en Europa, que hoy opera desde Tres Cantos.

Por otro lado, MaSID es una escuela de empresa para perfiles técnicos. Gente brillante que sabe de células madre, pero a los que nadie les ha enseñado qué es un NDA o cómo cerrar una ronda seed, aquí lo aprenden aprenden.

Más allá del espacio: una comunidad científica que transforma

Uno de los valores diferenciales de Deeplabs es que ha entendido que el ecosistema científico no es solo infraestructura. Es comunidad. Es interacción. Es crear cultura compartida.

Este ecosistema emprendedor científico se compone de corporaciones como Bayer, Takeda o GMV, pero también de decenas de spin-offs universitarias, pymes tecnológicas y centros de I+D. Lo interesante es la mezcla: las multinacionales invierten, las startups innovan, y las universidades alimentan el sistema con talento.

En este entorno, los emprendedores no se sienten solos. Porque están en contacto permanente con inversores, asesores, especialistas en propiedad intelectual, mentores y otros fundadores. Este roce genera confianza, y la confianza, negocio.

Deeplabs ha invertido en actividades de cohesión social, como programas de mentoring, ferias de innovación, formación en soft skills y eventos comunitarios. Todo esto refuerza la identidad colectiva del espacio, una identidad que es clave para retener el talento.

Inversiones, expansión y regeneración urbana como estrategia de país

Deeplabs forma parte de una visión más amplia: regenerar áreas urbanas, atraer capital extranjero, retener talento nacional y convertir a España en un nodo esencial de la deep science europea.

Esto no lo escribo por llenar líneas: según datos del ICEX (2024), la inversión extranjera directa en España creció un 15 % interanual, con un impulso notable en sectores vinculados a la tecnología, investigación y salud. Plataformas como Deeplabs han sido clave en esta dinámica al atraer a multinacionales del sector Life Sciences y deep tech, consolidando a España como destino de alto valor para la innovación aplicada (ICEX-Invest in Spain, 2025).

Además, esta expansión tiene efecto multiplicador:

  • Revaloriza las zonas urbanas donde se implantan
  • Genera empleo cualificado (más de 5.000 profesionales activos en 2025)
  • Atrae talento que antes emigraba a Londres, Berlín o Boston
  • Dinamiza la economía local a través de contratos de mantenimiento, restauración, transporte, etc.

Y por si fuera poco, Deeplabs ha establecido estándares en sostenibilidad urbana, con certificaciones ESG, eficiencia energética y uso inteligente de recursos naturales. Porque no se trata solo de crecer, sino de cómo se crece.

La visión a futuro: construir un referente europeo en deep science

Hoy, hablar de Deeplabs es hablar de un presente brillante. Pero lo más interesante es su futuro; su alianza con Stoneshield y Colonial para levantar un fondo de 2.400 millones de euros destinados a la expansión europea no es una anécdota, es una declaración de intenciones (cincodias.elpais.com, 2025).

La ambición es clara:

  • Consolidar España como nodo central del emprendimiento científico en Europa
  • Exportar el modelo de distritos de ciencia e innovación a otras ciudades
  • Convertir los hubs en nodos de conocimiento, negocio y atracción de inversión extranjera.

Este tipo de visión es propia de empresas que entienden que el valor no está solo en lo que tienen hoy, sino en lo que son capaces de construir mañana. Y eso, amigos, es liderazgo.

Deeplabs ha conseguido lo que muchos prometen y pocos logran: crear impacto real en el ecosistema emprendedor científico español. No lo han hecho desde la teoría ni desde los despachos, sino desde la ejecución impecable de una visión potente, con inversión seria y gestión rigurosa.

Su modelo de distritos de ciencia e innovación ha demostrado que en España sí se puede competir con los grandes polos internacionales. Pero más allá de competir, Deeplabs ha creado un modelo propio, adaptado al tejido productivo nacional, y con capacidad de expansión.

Para cualquier empresario, inversor o emprendedor que mire al futuro con ambición y rigor, este es un caso de estudio imprescindible.

Referencias consultadas:

  • Bloomberg. (2025, abril 22). Spain’s Colonial Joins Stoneshield in European Lab Space Venture. Bloomberg. https://www.bloomberg.com/
  • Cinco Días. (2025, abril 22). Colonial adquiere por 200 millones los campus de innovación de Deeplabs en España. https://cincodias.elpais.com/
  • Iberian Property. (2025, abril 23). Colonial acquires Deeplabs for €200M. https://iberian.property/
  • ICEX–Invest in Spain. (2024). Global Latam 2025. Series de Inversión Extranjera. Instituto Español de Comercio Exterior (ICEX). https://www.icex.es/
  • Inmobiliaria Colonial. (2025). Colonial Invests in Deeplabs, Spain’s Leading Science & Innovation Company, to Build a Pan-European Platform. https://www.inmocolonial.com/