
Si estás revisando los productos de cortesía de tus habitaciones, mi consejo es que dejes de tratarlos como una compra menor. Elegirlos en 2026 exige revisar desde el envase, la forma de reposición, los residuos generados, la operativa diaria, la experiencia del huésped y el tiempo durante el que vas a utilizar el sistema. El Reglamento (UE) 2025/40 sobre envases y residuos de envases, conocido como PPWR, empezó a aplicarse con carácter general el 12 de agosto de 2026 y establece restricciones que tendrán especial relevancia para determinados formatos hoteleros desde 2030 (Comisión Europea, 2026).
Los productos de cortesía tampoco deberían entregarse simplemente porque «es lo que siempre ha hecho un hotel». Si alguien ha elegido tu establecimiento entre decenas de alternativas, cada elemento de la habitación debería tener un motivo. El gel de ducha forma parte de esa experiencia igual que la iluminación, la ropa de cama o el trato en recepción. La diferencia es que ahora esa decisión también tiene una dimensión regulatoria.
Por eso, entender cómo elegir amenities personalizados para hoteles ante la nueva normativa europea de envases implica mirar varios años hacia delante. Vamos a ver qué cambia realmente con el PPWR, cómo comparar formatos, cómo conservar la personalidad de tu hotel y qué deberías exigir a un proveedor antes de comprometer presupuesto, espacio de almacén y procesos de trabajo.
Qué cambia para los amenities de hotel con la nueva normativa europea de envases
Empecemos poniendo orden, porque alrededor de esta normativa existe bastante ruido y conviene separar lo jurídico de los titulares llamativos.
El Reglamento (UE) 2025/40 sobre envases y residuos de envases entró en vigor en febrero de 2025 y comenzó a aplicarse con carácter general en la Unión Europea el 12 de agosto de 2026. La Comisión Europea ha recordado además que varias obligaciones y restricciones se desplegarán progresivamente durante los próximos años (Comisión Europea, 2026).
Esto importa porque una cosa es que el Reglamento ya sea aplicable y otra distinta que todas sus restricciones produzcan efectos desde el mismo día.
En materia hotelera, una de las fechas que deberías marcar en el calendario es el 1 de enero de 2030. El artículo 25 del Reglamento establece que, a partir de esa fecha, los operadores económicos no podrán introducir en el mercado los formatos y usos de envase enumerados en el Anexo V (Parlamento Europeo y Consejo de la Unión Europea, 2025).
Entre ellos aparecen determinados envases de un solo uso utilizados en el sector del alojamiento para cosméticos, productos de higiene y artículos de aseo destinados a una reserva individual y concebidos para desecharse antes de que llegue el siguiente huésped.
Dicho de una manera más sencilla: el problema regulatorio no es que ofrezcas champú o gel a quien duerme en tu hotel. El problema está en cómo se envasa y cómo se utiliza ese producto.
Esto cambia bastante la conversación.
Durante años, buena parte de la industria hotelera identificó el amenity con una pequeña botella individual colocada junto al lavabo o en la ducha. Esa asociación empieza a quedarse corta. El servicio puede seguir existiendo, pero el formato necesita revisarse con más criterio.
El error que conviene evitar: pensar que «Europa prohíbe los amenities»

No es una buena forma de explicar el PPWR.
Un huésped seguirá necesitando jabón, champú o productos de higiene. Lo que cambia es el marco dentro del que algunos envases podrán comercializarse y utilizarse.
Por eso, si estás preparando la próxima renovación de tus amenities personalizados para hoteles, deberías revisar al menos estas cuestiones:
- si utilizas unidades individuales destinadas a una única estancia;
- qué envase primario contiene el cosmético;
- qué ocurre con ese envase después del uso;
- si el sistema se rellena o utiliza recargas;
- qué materiales forman parte del conjunto;
- cuánto tiempo pretendes mantener la solución instalada;
- qué cambios tiene previstos el proveedor antes de 2030.
La última pregunta es particularmente importante. Comprar únicamente para resolver la temporada próxima puede salir barato sobre el papel y caro cuando tengas que cambiar otra vez soportes, botellas, almacenamiento y procedimientos internos.
Un director de hotel sensato compra para el funcionamiento real del establecimiento, no para la fotografía del catálogo.
2025, 2026 y 2030 no significan lo mismo
Conviene verlo de un vistazo:
PPWR · calendario regulatorio
Tres fechas clave del PPWR para el sector del alojamiento
La secuencia distingue la entrada en vigor del Reglamento, el inicio de su aplicación general y la fecha en la que comienzan a operar las restricciones del artículo 25 para los formatos y usos del Anexo V que correspondan al sector del alojamiento.
-
El Reglamento (UE) 2025/40 entra en vigor.
-
El PPWR comienza a aplicarse con carácter general en la Unión Europea.
Fuente indicada en el contenido: Comisión Europea, 2026. -
Empiezan a operar las restricciones del artículo 25 para los formatos y usos incluidos en el Anexo V que correspondan al sector del alojamiento.
Fuente indicada en el contenido: Parlamento Europeo y Consejo de la Unión Europea, 2025.
Lectura empresarial: la fecha de entrada en vigor no es la misma que la de aplicación general, y esta tampoco coincide con el inicio de las restricciones sectoriales señaladas para 2030. Para una empresa, distinguir estos hitos ayuda a ordenar cuándo revisar procesos, formatos de envase y decisiones de adaptación.
Este calendario debería cambiar la manera de plantear las compras hoteleras durante los próximos ejercicios.
Si una instalación tiene una vida útil prevista de varios años, la pregunta inteligente no es únicamente «¿puedo utilizarla hoy?». También necesitas saber qué escenario tendrá sentido durante la vida del sistema.
Eso nos lleva al verdadero problema empresarial.
Cómo elegir amenities personalizados para hoteles ante la nueva normativa europea de envases pensando en 2030
Aquí es donde hay que ponerse serios.
Elegir amenities personalizados para hoteles por el diseño de la botella puede resultar tentador, pero es una forma bastante pobre de tomar una decisión que afecta a miles de usos al año.
Un hotel de cien habitaciones con ocupación constante no está comprando un frasco bonito. Está diseñando un pequeño sistema logístico que funcionará habitación tras habitación: recepción de producto, almacenamiento, reposición, limpieza, consumo, residuos y sustitución.
Por eso yo empezaría por seis preguntas.
1. ¿Para qué situación de uso necesitas el producto?
No todas las habitaciones ni todos los establecimientos requieren la misma arquitectura.
Un hotel urbano con estancias de una o dos noches afronta un patrón de consumo distinto al de un resort en el que una familia permanece una semana. Un alojamiento rural de diez habitaciones tampoco debería copiar sin más el sistema de una cadena de quinientas habitaciones.
Antes de mirar catálogos, calcula:
- duración media de la estancia;
- rotación de las habitaciones;
- consumo aproximado por huésped;
- frecuencia de reposición;
- número de referencias que quieres ofrecer;
- espacio disponible en baño y almacén.
Este ejercicio parece básico. Precisamente por eso se omite con demasiada frecuencia.
2. ¿Cómo se repone?
La reposición es uno de esos asuntos poco glamurosos que deciden si una idea funciona.
Puedes encontrar dispensadores rellenables, sistemas con cartuchos, bolsas de recarga y otras configuraciones. Cada opción modifica el trabajo diario.
Imagina que un sistema tarda dos minutos más en revisarse, abrirse, rellenarse y limpiarse. Dos minutos parecen nada cuando tienes una habitación. Multiplica la operación por decenas o cientos de habitaciones durante todo un año.
Ahí aparecen los costes que rara vez salen en la fotografía del producto.
También debes revisar qué sucede cuando queda poco contenido. ¿El personal puede saberlo rápidamente? ¿Hay que abrir el dispensador? ¿Se desperdicia producto al cambiar una recarga? ¿Resulta fácil mantener limpio el exterior?
Un sistema sencillo sobre la mesa puede convertirse en una pequeña piedra en el zapato del equipo de pisos si se diseña sin escuchar a quien va a manipularlo.
3. ¿Qué ocurre con la higiene?
El producto cosmético sigue sometido a su propia regulación.
El Reglamento (CE) n.º 1223/2009 exige que los cosméticos comercializados en la Unión Europea dispongan de una evaluación de seguridad y de un expediente de información del producto. El informe de seguridad contempla expresamente aspectos relacionados con la calidad microbiológica (Parlamento Europeo y Consejo de la Unión Europea, 2009).
Aquí hay un matiz importante.
Eso no significa que tú, como hotelero, tengas que asumir las obligaciones documentales que corresponden a la persona responsable del cosmético. Lo razonable es comprobar que el proveedor conoce sus responsabilidades, identifica correctamente sus productos y puede acreditar el cumplimiento de la normativa aplicable.
En los sistemas rellenables, además, conviene analizar el procedimiento de manipulación.
Pregúntate:
- cómo se abre el recipiente;
- quién entra en contacto con el producto;
- cómo se limpia;
- con qué frecuencia;
- cómo se evita mezclar producto antiguo y nuevo de manera inadecuada;
- cómo se identifica una incidencia o lote cuando sea necesario.
La sostenibilidad pierde bastante encanto cuando un procedimiento mal diseñado complica la higiene o el trabajo del equipo.
4. ¿Cuánto residuo genera realmente?
Aquí también conviene huir de las etiquetas fáciles.
«Recargable» suena mejor que «desechable», pero para tomar una decisión empresarial tienes que mirar el sistema completo.
Un dispensador permanente puede reducir determinadas unidades de envase, aunque seguirá necesitando algún método para recibir producto: cartucho, bolsa, garrafa u otro recipiente de suministro.
Por eso no deberías preguntar únicamente:
- «¿Este dispensador es sostenible?»
La pregunta real sería:
- «¿Qué envases necesito para mantener este dispensador funcionando durante un año y qué ocurre con ellos después?»
Ese cambio de perspectiva evita comprar sostenibilidad como si fuese un adjetivo impreso en una etiqueta.
5. ¿Cuál es el coste por estancia?
El precio unitario de compra es una cifra. El coste real es una historia bastante más larga.
Para comparar sistemas puedes incluir:
- coste del soporte inicial;
- coste del producto;
- coste de cada recarga;
- desperdicio;
- frecuencia de reposición;
- tiempo de manipulación;
- almacenamiento;
- sustituciones;
- incidencias;
- duración prevista del hardware.
Una opción más cara al principio puede resultar razonable si permanece instalada varios años y simplifica la operativa. Una opción aparentemente económica puede dejar de serlo si obliga a manipular demasiado producto o sustituir componentes con frecuencia.
La única respuesta sensata sale de tus propios números.
6. ¿Qué horizonte de utilización estás comprando?
Llegamos al PPWR.
Si vas a renovar el sistema en 2026 o 2027 y pretendes utilizarlo durante varios años, 2030 deja de parecer una fecha lejana.
Por eso, al estudiar cómo elegir amenities personalizados para hoteles ante la nueva normativa europea de envases, conviene analizar la arquitectura completa y pedir al proveedor una explicación clara de cómo evolucionará su catálogo.
No necesitas que te venda certezas imposibles. Necesitas información suficiente para evitar inversiones con fecha de caducidad previsible.
Amenities · comparación operativa
Cómo comparar los formatos de amenities y qué revisar de cara a 2030
El formato afecta a la reposición, la personalización y la operativa diaria. De cara a 2030, además, conviene revisar cómo encaja cada solución con los supuestos aplicables del PPWR y con la hoja de ruta del proveedor.
| Formato | Cómo funciona | Reposición | Personalización | Impacto operativo | Qué revisar hacia 2030 |
|---|---|---|---|---|---|
| Unidades individuales | Producto preparado para una estancia o uso individual. | Sustitución de unidades. | Alta superficie para gráfica y branding. | Gestión sencilla por unidad, pero genera numerosas reposiciones. | Comprobar si el formato y uso entran en los supuestos restringidos del Anexo V. |
| Dispensador rellenable | Recipiente permanente rellenado periódicamente. | Producto suministrado desde un envase de mayor capacidad. | Personalizable en recipiente, etiqueta, soporte y acabado. | Requiere procedimiento claro de relleno, limpieza y control. | Analizar el dispensador junto con el envase empleado para la recarga. |
| Dispensador con cartucho | Soporte permanente con carga sustituible. | Cambio del cartucho cuando se agota. | Puede personalizarse el soporte, carcasa o presentación. | Reposición relativamente estandarizada según sistema. | Revisar materiales, residuos del cartucho y hoja de ruta del proveedor. |
| Formatos sólidos | Producto cosmético sólido. | Reposición por unidad o sistema elegido. | Permite trabajar aroma, forma, presentación y soportes. | Puede simplificar almacenamiento, pero exige estudiar consumo y presentación. | Comprobar el envase concreto utilizado; «sólido» no significa automáticamente ausencia de envase. |
Lectura empresarial: no conviene comparar estos formatos solo por apariencia o facilidad de reposición. Cada alternativa cambia la operativa, el mantenimiento, la personalización y el tipo de envase que debe revisarse. De cara a 2030, el análisis debe hacerse sobre el sistema concreto utilizado y no únicamente sobre el producto que contiene.
La tabla sirve como punto de partida, no como sentencia.
No existe un ganador universal. Y mejor que sea así, porque un hotel boutique de doce habitaciones no tiene por qué resolver sus compras igual que un gran establecimiento urbano.
Cómo mantener la personalización y la identidad del hotel al cambiar de formato
Aquí aparece uno de los miedos habituales: «Si dejamos las botellitas individuales, todo parecerá más genérico».
No tiene por qué.
De hecho, reducir toda la personalización a una pequeña etiqueta con el logotipo me parece quedarse bastante corto.
Los amenities personalizados para hoteles funcionan mejor cuando forman parte del lenguaje general del establecimiento. El huésped debería percibir continuidad entre recepción, habitación, baño, materiales, fragancia y producto.
Piensa en un hotel boutique situado en un edificio histórico.
Un dispensador blanco brillante con tipografía genérica podría funcionar perfectamente desde el punto de vista funcional y, aun así, romper por completo la atmósfera del baño. En cambio, un sistema sobrio, con tonos compatibles con los materiales del espacio, una etiqueta limpia y una fragancia coherente con el posicionamiento del alojamiento puede integrarse casi como una pieza más del interiorismo.
La marca también se construye con elementos que no llevan logotipo
Puedes trabajar la personalización desde varios niveles:
- Identidad visual. Colores, tipografía, etiquetas, acabados y soportes deberían hablar el mismo idioma que el resto del hotel.
- Identidad sensorial. La fragancia puede convertirse en un elemento reconocible si mantiene coherencia con el tipo de estancia que quieres ofrecer.
- Experiencia de uso. La facilidad con la que sale el producto, su textura, la ubicación del recipiente o la claridad de las etiquetas también forman parte de la percepción.
- Presentación. Un buen sistema colocado torpemente puede parecer barato. El mismo producto bien integrado en el baño cambia la sensación.
- Coherencia operativa. La experiencia del huésped termina deteriorándose cuando el dispensador está vacío, gotea o presenta señales de desgaste.
La última parte merece atención porque la marca no vive únicamente en el departamento de marketing.
Vive también en lo que encuentra el cliente a las siete de la mañana cuando entra en la ducha.
Un hotel boutique y un hotel urbano no deberían elegir igual
Pongamos ejemplos concretos.
- En un hotel boutique, quizá te interese dar más peso al aroma, al diseño del soporte y a la coherencia con el interiorismo. Una gama corta y muy bien trabajada puede encajar mejor que un catálogo enorme.
- En un hotel urbano con alta rotación, probablemente cobrarán más peso la velocidad de reposición, la resistencia del sistema, la lectura rápida del nivel de producto y la continuidad de suministro.
- En un alojamiento rural, el vínculo con el entorno puede trasladarse a colores, aromas, presentación o determinadas decisiones sobre formulación cuando exista una base real para hacerlo.
- En un establecimiento premium, el huésped puede ser especialmente sensible a textura, perfume, diseño y sensación de cuidado. El cambio a un formato diferente no debería percibirse como una simple reducción de costes.
- En un pequeño grupo hotelero, puede tener sentido construir una arquitectura común y permitir ciertas variaciones entre establecimientos para conservar personalidad sin multiplicar innecesariamente referencias y procesos.
La conclusión práctica es sencilla: la personalización tiene que responder a tu posicionamiento.
Si intentas impresionar a todos, terminas pareciéndote a todos.
Sostenibilidad y experiencia del huésped pueden convivir, pero conviene medir bien las afirmaciones
Existe además una cuestión interesante para el posicionamiento.
Kim, Li, Han y Kim analizaron información correspondiente a más de cien hoteles estadounidenses y encontraron que determinadas amenities y prácticas medioambientales aportaban capacidad explicativa adicional sobre variables como las valoraciones de los huéspedes, la intención de repetir estancia y el precio premium (Kim et al., 2017).
Es una referencia útil, pero conviene interpretarla con cabeza.
El estudio no demuestra que cambiar una botellita por un dispensador aumente automáticamente el precio medio de una habitación española. Tampoco permite prometer más reservas por instalar un sistema concreto.
Lo que sí respalda es algo más sensato: las amenities y determinadas prácticas ambientales pueden formar parte de la manera en que el huésped percibe el establecimiento y decide si quiere regresar.
Eso ya es bastante importante.
Por eso, al renovar tus amenities personalizados para hoteles, no escondas la decisión bajo un discurso medioambiental vacío. Si has cambiado el sistema para reducir determinados residuos, mejorar la reposición o preparar el establecimiento para los próximos años, explícalo con sencillez cuando tenga sentido.
Una pequeña indicación clara puede valer más que un párrafo grandilocuente sobre salvar el planeta.
Qué revisar antes de pedir nuevos amenities a un proveedor
Llegados a este punto, la conversación con el proveedor debería cambiar bastante.
Si tu primera pregunta es «¿cuánto cuesta la unidad?», todavía te falta información.
El precio importa, claro. Pero una compra hotelera bien planteada debería empezar por entender qué estás contratando y qué implicaciones tendrá durante los próximos años.
Pregunta primero por el sistema, después por el catálogo
Pide que te expliquen con precisión:
- qué formatos ofrecen para cada producto;
- qué parte se reutiliza;
- qué parte se desecha;
- cómo llega la recarga al hotel;
- qué volumen ocupa en almacén;
- cómo se realiza la reposición;
- qué procedimiento de limpieza recomienda el fabricante;
- qué piezas pueden necesitar sustitución;
- cuánto dura previsiblemente el sistema.
Una respuesta vaga aquí debería encender alguna alarma.
«Es ecológico» no explica nada.
«Cumple Europa» tampoco es suficiente si nadie puede aclararte a qué requisito se refiere, en qué fecha y sobre qué componente.
Comprueba hasta dónde llega realmente la personalización
También conviene distinguir entre imprimir un logotipo y desarrollar una solución adaptada.
Pregunta qué elementos pueden modificarse:
- etiqueta;
- color;
- recipiente;
- soporte;
- acabado;
- aroma;
- formulación, cuando el proveedor ofrezca esa posibilidad;
- presentación exterior.
Después pregunta por cantidades mínimas.
Puede ocurrir que una personalización sea técnicamente posible pero exija un pedido que no tenga sentido para un hotel pequeño. Saberlo antes evita enamorarse de una propuesta que después no encaja con el presupuesto ni con el ritmo de consumo.
Solicita muestras y pruébalas donde realmente van a utilizarse
Nunca evaluaría un sistema hotelero únicamente desde un PDF.
Pide muestras.
Ponlas en el baño.
Úsalas con las manos mojadas. Comprueba si se leen bien las etiquetas desde la ducha. Observa cómo queda el soporte después de varias manipulaciones. Pregunta al equipo de pisos qué dificultades encuentra.
Un detalle que no molesta en una muestra puede convertirse en una molestia diaria multiplicada por cien habitaciones.
Una prueba sencilla debería responder, como mínimo, a estas preguntas:
- ¿El huésped entiende rápidamente qué contiene cada dispensador?
- ¿La bomba funciona con comodidad?
- ¿El envase gotea?
- ¿El soporte resulta estable?
- ¿La reposición es intuitiva?
- ¿El personal puede limpiar correctamente el conjunto?
- ¿La presentación sigue teniendo buen aspecto después de varios usos?
- ¿El producto y su aroma encajan con la categoría del establecimiento?
Escuchar al personal que trabaja con el sistema todos los días suele aportar más información que media hora de presentación comercial.
Revisa la documentación cosmética con criterio
El Reglamento (CE) n.º 1223/2009 establece el marco europeo para la seguridad de los productos cosméticos. Entre otras cuestiones, exige una evaluación de seguridad y un expediente de información del producto a cargo de la persona responsable, mientras que el informe de seguridad aborda aspectos como la calidad microbiológica (Parlamento Europeo y Consejo de la Unión Europea, 2009).
Como comprador hotelero, tu papel no consiste en sustituir a esa persona responsable.
Tu papel consiste en trabajar con proveedores que entiendan la normativa y puedan explicar con claridad qué productos comercializan, quién responde por ellos y qué documentación respalda su puesta en el mercado.
La seriedad de un proveedor se nota bastante cuando empiezas a hacer preguntas incómodas.
Pregunta directamente por 2030
Esta es una conversación que merece la pena tener por escrito.
Puedes preguntar:
- ¿Qué formatos del catálogo actual prevén mantener después del 1 de enero de 2030?
- ¿Qué soluciones están revisando debido al PPWR?
- ¿Cómo se suministrarán las recargas?
- ¿Qué cambios prevén en materiales o envases?
- ¿Qué ocurrirá con los soportes instalados si cambia el formato de recarga?
- ¿Existe continuidad garantizada para consumibles y piezas?
- ¿Qué alternativas plantean para hoteles que quieran hacer la transición antes de 2030?
No estás pidiendo que el proveedor adivine el futuro.
Estás intentando averiguar si lo está planificando.
Y esa diferencia importa.
Checklist para revisar los amenities de tu hotel antes de renovar proveedor
Guarda esta lista y utilízala cuando compares presupuestos:
Amenities · comparación de presupuestos
Guarda esta lista y utilízala cuando compares presupuestos
Antes de comparar únicamente el precio por unidad, revisa consumo, reposición, operación, almacenamiento, suministro, residuos, personalización y horizonte regulatorio. Marca cada punto a medida que obtengas la información.
Lectura empresarial: un presupuesto de amenities no se compara únicamente por el precio del producto. Consumo por habitación, tiempo de reposición, espacio de almacén, continuidad de recambios, residuos y vida útil de la instalación pueden cambiar el coste real y la conveniencia de una alternativa.
La decisión que merece la pena tomar ahora
Los amenities parecen pequeños porque caben en la palma de la mano. La decisión que hay detrás no lo es.
Afecta a compras, operaciones, housekeeping, almacenamiento, residuos, marca y experiencia del huésped. El PPWR añade además una variable temporal que ningún establecimiento europeo debería ignorar cuando renueve sistemas destinados a durar varios años.
Mi criterio sería bastante sencillo: no compres para cumplir una moda ni para resolver únicamente el presupuesto de esta temporada. Compra entendiendo cómo funciona tu hotel.
Si un formato queda precioso pero desespera al equipo de pisos, tienes un problema. Si reduce residuos pero empeora la experiencia del huésped, tienes otro. Si funciona hoy pero el proveedor no sabe explicar qué hará ante 2030, deberías pensártelo dos veces.
Los buenos amenities personalizados para hoteles tienen que encajar con la operación y con la marca. Y si consigues que además la decisión tenga sentido dentro del nuevo marco europeo de envases, habrás convertido un gasto aparentemente pequeño en una compra bastante más inteligente.
Referencias consultadas
- Comisión Europea, Directorate-General for Environment. (2026). New EU rules on packaging enter into application. Comisión Europea.
- Kim, S. H., Li, G., Han, J. S., & Kim, H. (2017). The influence of recent hotel amenities and green practices on guests’ price premium and revisit intention. Tourism Economics.
- Parlamento Europeo y Consejo de la Unión Europea. (2009). Reglamento (CE) n.º 1223/2009 del Parlamento Europeo y del Consejo, de 30 de noviembre de 2009, sobre los productos cosméticos. Diario Oficial de la Unión Europea.
- Parlamento Europeo y Consejo de la Unión Europea. (2025). Reglamento (UE) 2025/40 del Parlamento Europeo y del Consejo sobre los envases y residuos de envases. Diario Oficial de la Unión Europea.








