Emprender, ¿la pasión alcanza?

La pasión como elemento concluyente para emprender
La pasión como elemento concluyente para emprender

Muchos expertos destacan la pasión como elemento concluyente para emprender. No obstante, ¿es suficiente? ¿Cómo transformar ese brío en acciones concretas que nos trasladen al camino del éxito?

Constantemente, utilizamos el verbo emprender. Nos autonombramos emprendedores, hablamos de un ecosistema que nos es propio, nos relacionamos con personas que está transitando el mismo camino; y enmarcamos todas nuestras victorias y fracasos bajo la sombrilla de esta palabra, tan moderna.

Es prácticamente improbable lanzarse a correr riesgos si uno no cuenta, previamente, con un sueño que lo inspire, esa pasión que enardece los pensamientos.

No obstante, nos paramos a pensar a que nos referimos verdaderamente cuando indicamos que nos dedicamos a «EMPRENDER», así con mayúsculas. Y estamos hablando, «acometer y comenzar una obra, un negocio, un empeño, especialmente si encierran dificultad o peligro».

La pasión es necesaria, pero no suficiente. Entonces, ¿qué hacer para emprender? Y lo más interesante, ¿qué hacer para emprender sin morir en el intento?
La pasión es necesaria, pero no suficiente. Entonces, ¿qué hacer para emprender? Y lo más interesante, ¿qué hacer para emprender sin morir en el intento?

La dificultad de recorrer un camino nuevo e inexplorado. Y el peligro de no cumplir con los propósitos trazados se desprenden de la definición misma. Son una parte intrínseca del asombroso viaje del emprendedor.

Es fundamental saber esto antes de empezar, ya que es imposible lanzarse a correr peligros si uno no cuenta con un sueño que lo inspire; una inquietud que lo desvele o un inconveniente que aspire resolver más que cualquier otra cosa en el mundo.

La pasión es necesaria, pero no suficiente. Entonces, ¿qué hacer para emprender? Y lo más interesante, ¿qué hacer para emprender sin morir en el intento?

Si bien sobran los artículos de cómo transformarse en un emprendedor exitoso, la verdad es que no hay recetas mágicas: siempre va a haber desigualdades en el camino del emprendedor. Se trata de un proceso cargado de incertidumbres, pero actualmente contamos con información y herramientas que nos ayudan a reducir esos peligros.

Debemos conocer nuestro mercado, dialogar con él y generar superiores versiones de aquello que pretendemos vender a medida que vamos validando diferentes hipótesis. Se trata de dar pasos más cortos, bajar esos peligros e ir permanentemente revisando y optimizando nuestra propuesta a partir de la información que nos da el usuario.

Estos consejos, por más útiles que sean al momento de ir a la aventura de emprender, no nos llevarán a ningún lado por sí solos: precisan de la pasión tanto como ella de estos consejos y, principalmente, de las ganas de animarse. Eso es lo más importante.

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