Trabajar con atención al cliente es más importante de lo que crees

Si crees que trabajar con atención al cliente es algo sencillo y sin importancia, te equivocas. El cliente va a hacer sus compras con miles de cosas en la cabeza. Imagina por un momento que: La persona que atiende en el puesto en el supermercado donde compras desde hace años, considera que tú, uno de los clientes que tiene, eres el oportuno para escuchar sus dificultades.

Mientras te preparaba tu encargo, te ha declarado que le desanima ir a trabajar, que no sabe qué va a hacer con su vida, y que está harto de sus hijos. Pero, principalmente, que el negocio no funciona.

Boquiabierto, el cliente pensara que debería bajar la Santamaria y dedicarse a otro oficio, cualquiera donde no tuviese que hablar con nadie. Principalmente, porque su gracia no es el de trabajar de cara al público. Su don es espantar al poco que le queda.

Por ello, trabajar con atención al cliente es muy importante

Las dificultades se quedan en casa: Suena complejo, pero cualquiera que trabaje o haya trabajado con atención al cliente, sabe que algo que agradece el cliente, es una atención eficiente, cordial y que no descargue sus complicaciones personales en él, que está de paso. Recuerda es un cliente, no un amigo.

Ama tu trabajo y lo que vendes: No es un pensamiento de esos que se reflejan en libretas o tazas, es una realidad práctica. Si no nos gusta lo que hacemos, poco o nada venderemos.

Trabajar con atención al cliente es más importante de lo que crees
Trabajar con atención al cliente es más importante de lo que crees

Sentido del humor: No siempre tenemos ganas ni de sonreír. Pero, está confirmado que gozar de un sentido de humor excelso, inclusive en las circunstancias desfavorables, ayuda. Y desfavorable puede ser una cola enorme de gente impaciente que quiere pagar.

Vender en una tienda local, es desear a la excelencia en ventas: La competencia está ahí. El universo de las ventas se ha transformado y no logramos hacer nada. Es como la Navidad, te guste o no, ha llegado. Si no eres el mejor en lo tuyo y brindas una experiencia de compra inolvidable, mejor tira la toalla.

Brinda opciones si no hallan lo que buscan: A todos nos pasa, preguntamos por un producto, el que nos atiende simplemente niega con la cabeza, lo único que les falta decir: «Váyase por donde ha venido».

¿Cuántas veces terminamos comprando algo equivalente a lo que teníamos en mente? La propuesta debe ser afín con lo que nos han pedido; pero negar con la cabeza, no es la opción si existe alguna posibilidad de cerrar una venta.

No es suficiente ser cordial, elegante, alto y con una sonrisa blanca impecable. Si no dominas el arte de la conversación, no sabes qué representa comunicar efectivamente; de nada valdrá una buena presencia. Para vender, hay que saber oír, pero igualmente hablar con conocimiento de causa.

Para vender hay que amar vender. Para ciertos trabajos es preciso algo más que un currículum. Se requiere una actitud, ser capaz de lidiar con días malos, y que nadie descubra lo que pasa por tu mente. Efectivamente, saber darle la vuelta a la situación y retornar a casa con una sonrisa es posible.

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